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El blog de Mariano

¿Quién es ese que anda ahí?

¿Te has dado cuenta de cómo el mal carácter o actitud negativa en algunas personas son totalmente visibles para los demás, pero no así para ellos mismos? La psicología llama a esta parte de la personalidad “la sombra”. Este concepto fue introducido por Carl G. Jung, uno de los creadores del psicoanálisis, en su búsqueda por comprender al ser humano.

Jung define la sombra como el aspecto negativo de la personalidad donde se archivan todas las experiencias difíciles de la vida que preferimos, consciente o inconscientemente, no ver de frente para evitar el dolor que nos provocan. Esta negación es la causa de muchos problemas; entre ellos, el descontento con uno mismo, la mentira, la continua necesidad de criticar a los demás e, incluso, la depresión.

Muchas veces desarrollamos personalidades ficticias para ocultar quiénes somos en realidad. Así, aquel que se muestra exageradamente fuerte puede temer mostrar su vulnerabilidad y sus sentimientos; el que siempre está contento a pesar de todo  quizá no soporte que lo vean enojado; el simpático tal vez se esconde cuando está triste, y el déspota puede tener un “corazón de pollo”.

Respecto de lo anterior, un ejemplo muy conciso es lo que sucede con algunas relaciones de pareja en que alguno vive ocultando su verdadera personalidad. Si observas a tu alrededor o en tus propias relaciones, tal vez percibas que, curiosamente, las cualidades que en un principio resultaron las más atractivas de la pareja, al cabo de un tiempo pasan a ser la fuente principal  de conflicto.

Es importante que aceptes tu yo interno, que trates de reconciliarte con tus partes más oscuras, con esa sombra que a lo mejor cargas y que te estorba para crecer.

Cuando reconozcas que los defectos que menos soportas en otras personas pueden ser parte de tu propia sombra, comenzarás a aceptarte a ti mismo y, con ello, crecerá en ti la capacidad de amar y respetar a los demás.

Sé tú mismo y entibiarás el corazón de quienes te rodean.

 

 #PiensaPositivo

¿Te has dado cuenta de cómo el mal carácter o actitud negativa en algunas personas son totalmente visibles para los demás, pero no así para ellos mismos? La psicología llama a esta parte de la personalidad “la sombra”. Este concepto fue introducido por Carl G. Jung, uno de los creadores del psicoanálisis, en su búsqueda por comprender al ser humano.

Jung define la sombra como el aspecto negativo de la personalidad donde se archivan todas las experiencias difíciles de la vida que preferimos, consciente o inconscientemente, no ver de frente para evitar el dolor que nos provocan. Esta negación es la causa de muchos problemas; entre ellos, el descontento con uno mismo, la mentira, la continua necesidad de criticar a los demás e, incluso, la depresión.

Muchas veces desarrollamos personalidades ficticias para ocultar quiénes somos en realidad. Así, aquel que se muestra exageradamente fuerte puede temer mostrar su vulnerabilidad y sus sentimientos; el que siempre está contento a pesar de todo  quizá no soporte que lo vean enojado; el simpático tal vez se esconde cuando está triste, y el déspota puede tener un “corazón de pollo”.

Respecto de lo anterior, un ejemplo muy conciso es lo que sucede con algunas relaciones de pareja en que alguno vive ocultando su verdadera personalidad. Si observas a tu alrededor o en tus propias relaciones, tal vez percibas que, curiosamente, las cualidades que en un principio resultaron las más atractivas de la pareja, al cabo de un tiempo pasan a ser la fuente principal  de conflicto.

Es importante que aceptes tu yo interno, que trates de reconciliarte con tus partes más oscuras, con esa sombra que a lo mejor cargas y que te estorba para crecer.

Cuando reconozcas que los defectos que menos soportas en otras personas pueden ser parte de tu propia sombra, comenzarás a aceptarte a ti mismo y, con ello, crecerá en ti la capacidad de amar y respetar a los demás.

Sé tú mismo y entibiarás el corazón de quienes te rodean.

 

 #PiensaPositivo

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Cuando a la gente buena le pasan cosas malas

Hace unos años leí el libro “Cuando a la gente buena les pasan cosas malas” cuyo autor es Harol Kushner, quien cree en Dios y en la bondad del mundo.

El autor es alguien que ha pasado la mayor parte de su vida tratando de ayudar a otras personas a tener fe, a creer en Dios; sin embargo, hace algunos años, debido a una tragedia personal, se vio obligado a repensar todo lo que había aprendido acerca de Dios. Su hijo fue diagnosticado, a los tres años de edad, con una enfermedad degenerativa que acortaría su vida en la adolescencia. Fue en ese entonces que Kushner no pudo encontrar una respuesta a sus preguntas: ¿Por qué mi hijo? ¿Por qué mi esposa y yo estamos siendo lastimados de esta forma?

Igual que tú y yo, y mucha gente nos hemos hecho las mismas preguntas cuando la tragedia ha tocado nuestra vida. Nuestra fe se quebranta, nuestras creencias se nublan.

Comparto contigo este libro porque la jornada introspectiva del autor lo lleva fundamentalmente a la conclusión de que Dios no causa la adversidad, no nos castiga con la tragedia, no nos pone a prueba, y no nos manda el dolor para hacernos mejores. Dios nos da fuerza, esperanza y sabiduría para soportar la adversidad y salir adelante. Kushner nos sugiere pensar en que tenemos la elección de poder desperdiciar nuestra vida en la ira, la confusión y el aislamiento o podemos aceptar que existen acontecimientos y personas injustas en el mundo pero que también existe el amor, la belleza, la compasión y la felicidad.

Coincido con el autor que el soportar y sobrevivir al sufrimiento inevitable es un verdadero milagro y una de las representaciones más divinas en la vida.

Mariano Osorio

#PiensaPositivo

#FuerzaMéxico

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La impaciencia

¿Cuántas personas impacientes conoces? ¿Apuesto a que más de. . . muchas? ¡Yo también!

Desafortunadamente pocos se dan cuenta de que la impaciencia nos aleja o desvía de nuestro camino a la espiritualidad, creando insatisfacción en lo que hacemos, tenemos o vivimos.

La impaciencia es solo una señal de que no vives tu presente a plenitud porque deseas que las cosas se desenvuelvan más rápido de lo que normalmente debe ser.

La impaciencia genera estrés, temor, angustia y te hace tomar decisiones equivocadas. Decides actuar sin pensar, sin valorar o evaluar las consecuencias de tus acciones y con ello, alteras su proceso, su tiempo.

No ignores tu responsabilidad en la existencia de este mal hábito en tu vida permitiendo que tu mente te juegue rudo al dictarte lo que debe ser y no lo que realmente es.

La paciencia es un ingrediente clave en el movimiento natural del universo, y en nuestro mundo personal significa fe, conocimiento, sabiduría.

Si sabes que lo que haces es congruente con tu propósito de vida, entonces estás en paz y vives en armonía; pero si tu pensamiento es uno y tus acciones aceleradas son otras, vivirás en descontento y estrés permanente.

Vivir cada día, cada cosa, cada momento a su tiempo producirá resultados duraderos.

 

#PiensaPositivo

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Aprende a leer las señales que te da la vida

¡Qué sabio sería pensar en el fracaso como una forma de esculpir nuestra alma!  Aprender tanto de lo bueno, como de lo malo que vivimos en la vida.

Algo que he aprendido a apreciar durante años de trabajo con tanta gente a mi alrededor, es que aquellos que toman las experiencias de la vida como una forma de aprender y descubrir más a acerca de ellos mismos, perciben al final sus experiencias “malas o buenas” como valiosas.

No hay duda que la vida a veces parece ser muy dolorosa desde un punto de vista objetivo. Pero tal vez, a un nivel espiritual es sólo una experiencia más de la cual podríamos aprender.

Sé que esto sólo son palabras, que no pueden describir el dolor que podemos sentir cuando estamos en medio de una dolorosa situación relacionada con nuestros seres queridos, nuestra salud, nuestra situación económica, etc.

Sin embargo, créeme, si en medio de ello tuvieras fuerza para usar estos principios de exploración, de descubrimiento preguntándote qué es lo que este problema o situación está tratando de decirte o qué es lo que de esto puedes aprender, estarías dándole un sentido positivo a tu vida, bajo cualquier circunstancia.

Pongamos el ejemplo de una situación física repentina, un dolor, un mal funcionamiento de alguna parte de tu cuerpo: tus ojos, tus manos, tu pierna, etc. ¿Podrías empezar por preguntarte si lo que sucede es que estás trabajando demasiado y bajo condiciones no propicias? ¿Estás usando incorrectamente algún artefacto o utensilio de trabajo? ¿Sientes demasiado estrés últimamente?

¿Estás poniendo demasiada atención en aquellas cosas de la vida que no son realmente importantes, en relación a la vida en general? Será que esta reacción de tu cuerpo o acontecimiento es una llamada de alerta para darte cuenta que las cosas están fuera de balance? ¿O que hay cosas que cambiar que no están funcionando?

Por supuesto, nuestra primera reacción ante este tipo de experiencias puede ser la menos acertada, pero si te das la oportunidad de reconocer que existe otra forma de reaccionar y ésta es con esperanza, con fe en ti mismo, con amor a tu vida y a los que te rodean; en lugar de pensar en todas la fatalidades que de esta situación pueden generarse, intentarás entender qué es lo que este problema o situación está tratando de decirte.

Tal vez tu vida está fuera de balance físico o emocional o ambos. Tal vez más tiempo contigo a solas, tal vez más tiempo dedicado a tu cuerpo para ejercitarlo, tal vez más tiempo con tus seres queridos…

Encuentra aprendizaje y crecimiento en cualquier experiencia de tu vida y tendrás la garantía que jamás volverás a estar del lado negativo de la vida.

Acojamos al aprendizaje y crecimiento en lugar de la infelicidad en nuestras vidas.

 

#PiensaPositivo

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¿Cómo está tu corazón?

Todo lo que he venido compartiendo en estos blogs sobre la espiritualidad podrías tomarlo como una sugerencia para escuchar el llamado de tu corazón.

Concédele algunos minutos a ese anciano para ayudarlo a cruzar la calle, disfruta de la sonrisa de ese niño y si es posible recuerda a lo largo del día su mirada. Si alguien en la oficina tiene un detalle contigo manifiesta tu sincero agradecimiento.

Inténtalo unos días, esfuérzate por vivir de esta manera en cada detalle que suceda a lo largo de tu día.

Te propongo llevar a cabo estos ejercicios:

Toma un momento para observarte ahora mismo. ¿Has hecho algunas inhalaciones profundas para relajar tu cuerpo? ¿Tu postura es amable? ¿Tu cuerpo se encuentra en sintonía con lo que escuchas? ¿Puedes concentrarte en lo que estás escuchando o al mismo tiempo estás pensando en todo lo que tienes que hacer después o bien al mismo tiempo?

Si no te encuentras relajado o totalmente concentrado puedes intentar enderezar tu espalda y hacer 3 inhalaciones, toma un poco de tiempo para pensar en lo que hoy he dicho.

Has una profunda inhalación y luego una profunda exhalación, permite que el oxígeno entre a tu cuerpo y de esta manera entre en contacto con tu alrededor.

Tal vez desees cerrar tus ojos y repetir el ejercicio de una forma más profunda, sólo date tiempo y la oportunidad.

 

#PiensaPositivo

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Creer en el sentido de tu vida es tener fe

¿Tienes idea del impacto positivo que produce a tu salud el ser una persona de Fe? ¿No? No te preocupes, tal vez nadie te lo había preguntado antes y por ello no estás listo para responder.

Quiero comentarte que algunas Universidades de Estados Unidos y Europa  han realizado estudios a través de los cuales han encontrado que las personas que viven con fe poseen una actitud positiva ante la vida y menor miedo a enfermar  o a morir.

Estas investigaciones señalan que no siempre se trata de una fe religiosa, pues incluso  hay  personas que van a la iglesia cada domingo y no necesariamente viven con Fe. Estos estudios se refieren a aquellas personas que mantienen una fe sólida, sea a Dios, a la vida, al universo, a sus seres queridos o bien a ellos mismos.

La fe te hace ser una persona positiva y optimista, lo cual te ayuda a enfrentar situaciones de estrés o adversidad con menor angustia.

Cuando tienes fe crees y cuando crees te sientes en paz, en armonía, con ilusión por lo que haces o harás en un futuro. La fe es esperanza y la esperanza te da alivio.

Una forma de crear fe en tu vida es empezar a reconocer las cosas bellas que en ella tienes, los pequeños detalles que a diario suceden.

Creer en ti, creer en alguien…creer en el sentido de tu vida es tener fe. La fe te hará, verdaderamente  sentir vivo, fuerte, feliz y por supuesto saludable.

#PiensaPositivo

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La vida es un regalo, hay que agradecerla

¿Por qué no elegir un día a la semana, en donde lo primero que hicieras al abrir los ojos fuera el dedicar una breve oración por el bien de todos los seres desprotegidos del mundo?

No necesitas ninguna religión o doctrina en específico, simplemente se trata de expresar con tus propias palabras, tu deseo de estar bien.

Y si terminas esta oración con palabras de agradecimiento por tu vida y por los regalos que a través de ella has recibido, estarás creando un sentimiento de armonía y plenitud para el resto de tu día.

Acciones como éstas te llevarán a un día ordinario a uno extraordinario, tu perspectiva ante situaciones difíciles podrá ser más objetiva y te darás cuenta que vivir en agradecimiento y con amor por los demás es sólo un acto de humildad.

Será tu esperanza, como la mía que este acto de compasión contagie a todos aquellos que te rodean y se multipliquen con intención hacia los desafortunados, aquellos que no tienen que comer, donde vivir, aquellos que viven en guerra o una enfermedad terminal.

#PiensaPositivo

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En busca de la esperanza… ¡TODOS deberíamos estar!

A raíz de los actos terroristas en Nueva York (septiembre 11 de 2001), una mujer manifestó ante los medios de esa ciudad que a menos de que estuviéramos inhabilitados física o emocionalmente, nuestro principal trabajo diario debería ser encontrar la esperanza.

Y yo estoy totalmente de acuerdo con ella. ¡Debiéramos empezar ya! 

Nuestro andar acelerado de todos los días, las largas jornadas de trabajo y las lentas horas pasadas en el tránsito de regreso a casa nos mantienen en estados de ansiedad y fatiga que nos hacen olvidar que la esperanza existe y que si nos damos a la tarea de encontrarla, ésta nos dará una mejor perspectiva de la vida.

Como primera estrategia te propongo cambiar el rumbo de tu atención hacia los aspectos positivos de tu vida, la existencia de tus hijos, su salud, el amor de tu pareja, el saberte vivo y aquí, asimismo aléjate lo más posible de las malas noticias, de la gente que habla una y otra vez de lo mal que están las cosas.

Qué tal si nuestra disposición fuera totalmente contraria a lo que dicen los periódicos y las noticias a ocho columnas: que los titulares de nuestra vida estuvieran formados por puras buenas noticias y que las malas se quedaran en las últimas páginas o en las más escondidas, las que nadie lee.

Revalorar lo bueno te ayudará a sentir esperanza, a creer en la vida.

No se trata de que ignores los sucesos importantes que afectan tu vida, pero menos ignorar lo bueno.

Inténtalo por unos días. Deja de invertir tu tiempo viendo, leyendo y hablando de la misma noticia mala 20 veces al día y en su lugar, enfoca tu atención en lo bueno que tienes y en los sucesos positivos. Entre más los reconozcas, les darás su valor real y te sentirás feliz por ello.

 Tener esperanza en el futuro nos hace más generosos con nosotros mismos y con los demás, despierta nuestras ilusiones por lo que hacemos o vivimos, nos permite soñar y nos da fuerza para enfrentar las dificultades de la vida.

 No puedes controlar lo que sucede en México o en el mundo, pero sí aprender a reaccionar ante ello.

Ignora a aquellos que tratan de convencerte de que no hay esperanza. Ten absoluta fe en tu propia capacidad de sentir amor por tu vida y la de tus seres queridos y, con ello, la esperanza vivirá en ti.

 

 

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Comunicar desde el corazón

Si, te encantaría hacerlo, pero ¿cómo lograrlo?

¿Cuántas veces has etiquetado de antemano a una persona y, una vez que la conoces un poco más, que tienes la oportunidad de conversar y convivir con esta ella te das cuenta de que te equivocaste en tu percepción inicial?

O  cuando te enojas con alguien, aun con tu mejor amigo o pareja, y no hablas o expresas lo que sientes y  permites que ese enojo crezca desmesuradamente dentro de ti y entre su relación y como consecuencia al paso del tiempo se convierte en un problema más difícil de resolver.

Comunicar, hablar de lo que sientes, evita que crezcan sentimientos negativos entre dos personas que se han tenido amor, o entre quienes pudo haber nacido una bella relación. Mantener en silencio tu enojo o mala interpretación de un hecho no lo resolverá,  por el contrario, lo hará crecer.

Permítete la libertad de dar el primer paso e invitar a la persona con quien hayas peleado a establecer un diálogo sincero y cordial. Cuando hablas de tu enojo o molestia te liberas del sentimiento negativo y es entonces cuando puedes empezar a resolverlo.

Tu actitud amable y sincera hará que la otra persona deje de lado su actitud defensiva y se dé la oportunidad de una plática cálida y no agresiva.

Aunque después de una discusión o pelea consideres la relación terminada y no tengas el deseo de recuperarla, te sugiero que en estos casos te des un poco de tiempo y que cuando muy dentro de ti reconozcas o sientas que estás perdiendo a alguien importante, te olvides del enojo y permitas que tus sentimientos positivos hacia esta persona guíen tu decisión. No importa lo difícil que te parezca al principio, inténtalo, atrévete a hablar de lo que sientes y escucha lo que la otra persona siente y quiere decir.

Nunca vivas enojado con un ser querido o un amigo, esto te llena de energía negativa que amarga tu vida y afecta tu salud. Sustituye el orgullo por la compasión, no solo por los otros sino por ti mismo.

 

 

 

#PiensaPositivo

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El Amor, el mejor de los regalos

“Tiemblo cada vez que suena el teléfono pensando que es mi mamá para pedirme algo”. “No sé qué hacer con mi padre, va de un médico a otro buscando la curación mágica y simplemente no quiere aceptar su vejez”.

¿Te suena familiar? No te preocupes, no eres el único, estos comentarios son algo común cuando ha llegado el momento de empezar a sentirte responsable del bienestar de tus padres.

No podemos dejar de reconocer que si nuestros padres se han vuelto más demandantes u obstinados no es nada más porque envejecieron. Siempre existe alguna razón y ella puede ser física o emocional.

Si tienes hermanos es importante que cada uno de ustedes intente saber qué es lo que sientes sus padres. Después compartan la información y seguramente identificarán el motivo, tal vez sólo se trate de un poco más de atención con calidad.

Lo más efectivo que un hijo puede hacer por él y por sus padres es aprender a identificar la razón de tal o cual comportamiento y no sólo adjudicarlo a la vejez misma. El entendimiento siempre te llevará a la empatía y éste será el primer paso para progresar en cualquiera de las situaciones que se presenten.

Piensa que el regalo más grande que puedes darle a tus padres es el mismo que tú desearás recibir de tus hijos: ¡Amor!

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Tu alma también requiere de desintoxicación

De la misma forma que tu cuerpo y tu mente, tu alma también requiere de un periodo de desintoxicación.

Una forma de llevar a cabo ésta, podría ser que, por un periodo, tal vez una semana o dos, te propusieras pasar el mayor tiempo posible alejado de distracciones como la televisión, computadora, el teléfono y las tareas domésticas, que continuamente afectan nuestra paz interna.

En el caso de la convivencia con quienes te rodean evita al máximo las discusiones, trata de responder de manera pasiva aún si sabes que esa persona no tiene razón.

Sustituye el rencor por el perdón. Durante este tiempo intenta perdonar a esa o esas personas con quienes has estado enojado, no importa cuál sea la condición de esas personas hacia ti, sólo piensa que tú eres quien necesita sustituir el rencor por el perdón.

Sé compasivo contigo mismo tanto como los demás.

Y recuerda que todo lo que hagas por ti o por los demás debes hacerlo con amor.

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El inicio de un cambio verdadero

Para crear un cambio verdadero en la percepción que tenemos del mundo y de lo que en él vivimos, solo necesitamos  ir al origen de esos   pensamientos, emociones y comportamientos que nos causan daño.


Según afirma la ciencia, la energía nunca se destruye. Si ésta es negativa, debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para transformarla y la mejor forma de lograrlo es empezar a tratarnos con gentileza y respeto a nosotros mismos. Esto nos dará la fuerza y la armonía para tratar a los demás de igual forma.


Algo que me ha dado buen resultado es escribir, pues ésta es una acción capaz de influir en nuestro cambio. Escribir en un papel lo que realmente sentimos puede convertirse en una poderosa herramienta para encontrar la claridad y motivación que nos permitan enfrentar los conflictos, expresando nuestras dudas, pensamientos y sentimientos. Escribir desde el corazón, escribir lo que pensamos nos encamina a nuestra verdad.


Otra forma de iniciar el cambio verdadero es aprender a disfrutar el silencio, si te es posible busca un lugar en donde puedas pasar un momento a solas y sentado, acostado o de pie, cierra tus ojos y trata de visualizar el color azul claro, el más claro que puedas imaginar. Cuando lo logres, empieza a respirar profundo de manera lenta, reten el aire solo uno o dos segundos y exhala por la boca igualmente muy despacio. No luches con los pensamientos que vengan a tu mente, simplemente déjalos pasar y vuelve a concentrarte en el color azul y en tus respiraciones.

              
Cada día, si te es posible al despertar, dedica unos minutos a reflexionar sobre la eternidad, expresa gratitud por participar en ella, por esta existencia especial que es la tuya.



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Mirar hacia ti mismo

Una razón por la que muchas personas prefieren no desarrollar este acercamiento a la espiritualidad es precisamente porque no quieren mirar hacia ellos mismos.

Sin embargo, si te acercas un poco y te abres a la comprensión de lo que aquí he venido diciendo, entenderás que aún tus errores, tus equivocadas acciones en contra de los demás y de ti mismo pueden ser tomados como experiencias de aprendizaje para llegar a la espiritualidad.

Si tienes algunos hábitos o actitudes que tú mismo, así como las personas cercanas a ti han juzgado afanosamente durante años, ahora es el momento de mirarte con gentileza, con objetividad y proponerte a ti mismo deshacerte de esos hábitos o actitudes que no te gustan o te afectan.

La espiritualidad se trata de poder mantener tus pensamientos en orden y no caminar por la vida cargando un desordenado montón de cosas que hagan más pesado y difícil tu camino.

 

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Date un respiro, siempre se puede

¿Has estado pensando en bajar el acelerado ritmo de tu vida  y no encuentras por dónde empezar?

Considera la posibilidad de llevar a cabo las siguientes sugerencias:

Intenta hablar y moverte de manera tranquila durante todo un día y observa cómo te sientes al final de este.

Cada vez que tengas una cita o compromiso, no sólo de trabajo sino personal , trata de salir de casa por lo menos con 15 minutos más de tiempo de lo que normalmente lo haces.

Si manejas, hazlo a la velocidad permitida, evita cometer infracciones y sobretodo trata de ser cortes con los peatones.

Si usas transporte público lleva contigo un libro o trata de abstraer tu mente del tráfico, recuerda que llevas tiempo suficiente para llegar a tu cita o trabajo.

Intenta hacer una lista de las cosas que tienes que hacer al día, sobre todo si tiendes a olvidar, esto te hará sentir más organizado y podrás poner en prioridad tus pendientes.

Toma descansos a lo largo de tu día, no te sientas culpable por apartarte por lo menos 5 minutos de tu trabajo o situaciones estresantes cada vez que lo sientas necesario.

Agradece y sonríe. Según expertos al sentirnos a gusto y sonreír, automáticamente nuestro cuerpo  reduce cantidades importantes de estrés.

Lee, nada aleja más rápido a tu mente de preocupaciones  como un buen libro.

#PiensaPositivo

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