Universidades como Oxford, Sussex e Imperial College comprobaron algo que nuestros abuelos ya sabían: la naturaleza cura. Y el efecto se puede medir en el cerebro.
Investigaciones de universidades como Sussex, Oxford, Imperial College de Londres, la Universidad Adolfo Ibáñez y la Universidad de Montreal encontraron que la exposición a la naturaleza genera cambios medibles en la actividad cerebral, reduce el estrés y mejora la capacidad de atención.
El hallazgo más fuerte: una caminata de 90 minutos en un entorno natural ayuda a neutralizar el pensamiento rumiante, ese que da vueltas y vueltas en la cabeza y que está asociado con la ansiedad y la depresión. Y no hace falta tanto tiempo: entre 20 y 30 minutos en un parque ya producen cambios fisiológicos positivos.
Existe una fórmula sencilla que ya se enseña en universidades: la regla del 3-30-300. Ver al menos 3 árboles desde tu ventana, vivir en un barrio con 30% de cobertura vegetal, y estar a no más de 300 metros de un parque.
Un estudio clásico, retomado este año, encontró algo pequeño pero enorme: pacientes hospitalizados que podían ver árboles desde su ventana se recuperaban más rápido y necesitaban menos medicación que quienes no tenían esa vista.
A veces creemos que para cuidar nuestra salud mental necesitamos algo complicado o caro. Y la ciencia nos dice que a veces basta con salir a caminar, buscar un parque, escuchar el viento entre los árboles.
— Mariano Osorio
Piensa Positivo ✨
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💡 Si pudieras regalarte 20 minutos de caminata al aire libre hoy, ¿lo harías? Cuéntanos qué te lo impide.
Fuente: Universidades: Oxford, Sussex e Imperial College