Un nuevo estudio sugiere que el beso podría tener un origen evolutivo de entre 21,5 y 16,9 millones de años, en un ancestro común de los grandes simios. La investigación, publicada en la revista científica Evolution and Human Behavior, analizó comportamientos en bonobos, chimpancés, gorilas, orangutanes y otros primates, e incluso plantea que los neandertales también se besaban.
Los científicos definieron el beso como un contacto boca a boca no agresivo sin intercambio de alimento, lo que permitió identificar conductas similares en varias especies. En bonobos, el beso tiene un componente sexual; en chimpancés suele aparecer tras conflictos como forma de reconciliación; y en gorilas u orangutanes se relaciona más con afiliación social o juego.
Mediante modelos filogenéticos y millones de simulaciones, el estudio concluye que este comportamiento probablemente surgió en los grandes simios y se conservó evolutivamente. Además, el hallazgo de microbios orales compartidos entre humanos modernos y neandertales sugiere contacto íntimo frecuente, con una probabilidad del 84,3% de que los neandertales también se besaran.
Los investigadores plantean que el beso pudo servir para fortalecer vínculos sociales, reducir tensiones, evaluar compatibilidad genética o derivar de conductas como la alimentación madre-cría. Sin embargo, también destacan la influencia cultural: solo el 46% de las culturas humanas practica el beso romántico.
Aunque aún faltan más estudios en libertad, la conclusión principal es clara: besar no sería una invención humana reciente, sino un comportamiento social antiguo ligado a nuestra historia evolutiva.
Fuente: Muy Interesante