Un estudio liderado por la University of Southern California, publicado en JAMA Otolaryngology–Head & Neck Surgery, analizó a 189 personas en clases grupales de pesas en Los Ángeles. Compararon música a 91,4 decibelios (alto) versus 88,5 decibelios (bajo). Los participantes no percibieron diferencias en la intensidad del esfuerzo, concluyendo que reducir el volumen mantiene la motivación sin afectar el rendimiento.
La OMS advierte que niveles superiores a 85 dB prolongados dañan la audición, un riesgo común en gimnasios donde se alcanzan hasta 108 dB (similar a conciertos de rock). Síntomas incluyen zumbidos, oídos tapados y dificultades para conversaciones; expertos como la doctora Janet Choi reportan más casos en jóvenes.
La música sigue siendo útil para distraer del cansancio y sincronizar ritmos (120-140 BPM ideal para cardio), especialmente canciones preferidas que mejoran el ánimo. Recomendación: bajar ligeramente el volumen protege la salud auditiva de instructores y participantes sin perder beneficios del entrenamiento.
Fuente: La Razón