Lo que vives en casa cuando eres niño sigue operando en ti décadas después. La ciencia tiene la explicación, y también el remedio para quienes no lo tuvieron
El psicólogo humanista Carl Rogers planteó algo que la ciencia ha venido confirmando: amar a nuestros hijos no es suficiente. Hay que amarlos incondicionalmente, por quienes son, no por lo que hacen. Solo ese tipo de amor crea las experiencias relacionales positivas que les permiten valorarse a sí mismos, tratar sus errores con compasión y construir relaciones sanas en el futuro.
Especialistas de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR) explican que el bienestar emocional de los niños en familia descansa sobre tres pilares que los padres pueden cultivar: amor incondicional (aceptar al niño incluso cuando "se porta mal"), sensibilidad (validar sus emociones y atender sus necesidades) y responsabilidad (establecer rutinas, límites y valores desde la calidez).
Lo más esperanzador para quienes no tuvieron ese amor en la infancia: el cerebro es plástico, y la evidencia muestra que las experiencias terapéuticas y los vínculos seguros en la adultez también pueden sanar esas heridas tempranas.
— Mariano Osorio
Piensa Positivo ✨
💬 Hoy, si tienes hijos, sobrinos, nietos o niños cerca de tu vida, dales una señal de que los quieres tal como son. Ese mensaje puede durar toda una vida.
💡¿Cómo recuerdas el amor que recibiste en tu infancia? ¿Cómo crees que moldeó la persona que eres hoy?
Fuente: Carl Rogers / UNIR / Psicología clínica (2024–2025)