El estudio del profesor Alex Jensen, publicado en Psycological Bulletin (de la American Psychological Association), revela patrones interesantes sobre cómo los padres tratan a sus hijos. Según la investigación, los hermanos menores suelen recibir más atención y trato preferencial, mientras que los hermanos mayores disfrutan de más independencia y menos control a medida que crecen. Este patrón es muy común, y casi inevitable.
Lo más curioso es que los padres tienden a mostrar más cariño hacia sus hijas que hacia sus hijos varones. Pero esta preferencia generalmente solo la notan los papás, los niños ni cuenta se dan. “Ser consciente de estos patrones puede ayudar a mejorar la dinámica familiar y hacer que todos se sientan más valorados”, asegura Jensen.
La personalidad y el favoritismo: ¿influye más que el orden de nacimiento en la preferencia de los padres?
Además de la posición en la familia, la personalidad de los niños también juega un papel clave. Los niños que son más responsables y tranquilos suelen recibir más atención positiva, son el hijo consentido, sin importar si son el hermano mayor o menor. Es más probable que los padres se conecten más fácilmente con los hijos que tienen características similares a las suyas.
Este favoritismo no es intencional, pero puede ocurrir cuando los padres se sienten más cómodos con los hijos que comparten intereses o comportamientos similares. Por ejemplo, si un niño es especialmente obediente o comparte pasatiempos con sus padres, podría parecer el favorito, aunque sin quererlo.
Tener un hijo preferido y sus efectos en los niños
Aunque tener un hijo preferido puede parecer algo normal, tiene efectos reales en la salud emocional de los niños. Según el estudio de Jensen, aquellos niños que sienten que no son los favoritos tienden a experimentar más problemas emocionales y a comportarse de manera rebelde, tanto en casa como en la escuela.
El sentimiento de ser menos querido o reconocido puede generar inseguridad y, con el tiempo, baja autoestima. Además, los niños que perciben este favoritismo pueden involucrarse en conductas problemáticas para llamar la atención de sus padres.
“Si los niños sienten que algo no es justo, los padres deben prestar atención. A veces, un pequeño ajuste en cómo criamos a los hijos puede marcar una gran diferencia”, asegura Jensen.
Fuente: Muy Interesante