Vivir en una ciudad vibrante y llena de vida como la nuestra nos exige también estar preparados ante cualquier eventualidad de la naturaleza. La diferencia entre el miedo y la tranquilidad se llama prevención.
Tener lista nuestra Mochila de Vida no es pensar en tragedias, es abrazar la responsabilidad de cuidar lo más valioso que tenemos: nuestra familia. Recuerda que esta mochila debe ser individual y adaptarse a las necesidades específicas de cada integrante en casa.
No olvides incluir lo esencial para las primeras horas críticas:
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Agua embotellada y alimentos no perecederos.
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Una linterna, un radio portátil con pilas y un silbato.
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Una muda de ropa, cobija y artículos de higiene personal.
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Documentos importantes, dinero en efectivo, duplicado de llaves y un botiquín.
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Y si hay pequeños o personas con necesidades especiales en casa, pañales, alimentos para bebé o sus medicamentos de respaldo.
Estar prevenidos nos da paz mental. Hagamos de la cultura de protección un hábito de vida, porque el bienestar de los nuestros comienza desde las pequeñas acciones de hoy.
Mariano Osorio
#PiensaPositivo