A lo largo del día mantenemos conversaciones con decenas de personas, pero la conversación más constante e influyente de todas es la que tenemos en privado con nosotros mismos: nuestro diálogo interno.
Estudios en neurociencia de la Universidad de Míchigan demuestran que la forma en que nos hablamos internamente moldea directamente la estructura funcional del cerebro y nuestra respuesta biológica al estrés. Cuando nos criticamos severamente ante un error, el cerebro activa las mismas áreas de amenaza que si estuviéramos en peligro físico real. En cambio, cuando practicamos un diálogo interno compasivo y constructivo, estimulamos la resolución creativa de problemas y reforzamos la autoestima. Los investigadores descubrieron que incluso hablarse a uno mismo en segunda persona (usando tu propio nombre) ayuda a tomar distancia emocional y a tomar decisiones más serenas.
La mente tiende a creer lo que le repites constantemente; asegúrate de hablarte con el mismo respeto y cariño con el que le hablarías a la persona que más amas.
Reflexión:
Trátate con amabilidad. Todos cometemos errores y estamos en un constante proceso de aprendizaje. Que tu voz interior sea siempre una fuente de aliento y nunca tu principal obstáculo.
Firma: Mariano Osorio
#PiensaPositivo
Fuente: University of Michigan Psychology Department / Journal of Personality and Social Psychology