Carrito de compra

3 comentarios

  • Qué tristeza me dió leer esta historia, la verdad a veces nosotros mismos hacemos que los mayores sean invisibles, tengo a mi padre que cuido cada quince dias, que tristeza me da, que a veces ni volteamos a verlo, él allí en su silla de ruedas sólo nos mira pasar a su lado, le doy de comer y sólo le dejo la comida para que se alimente junto con sus medicinas, él termina y me dice gracias, sólo le digo gracias a Dios y me retiro….. gracias por compartir estas reflexiones, de hoy en adelante le pondré más atención, no quisiera que me pasara lo mismo cuando llegue a esa edad, convertirnos en invisibles para los demás…un saludo desde Saltillo

    Nubia el
  • Es muy bonita está historia…

    Belém el
  • Que triste, sin embargo estos casos existen y cómo cuesta hacerles entender que nuestros conejitos necesitan apapachos. Me ha tocado vivir de cerca algunos sobre todo cuando iba al asilo. Últimamente no voy por cuidar a mi esposo el cual necesita mucha atención y justamente con mis hijas batallón para hacerles ver cuanto cariño necesita su papá. De igual forma me toca atender a mi vecina a la que le está pasando algo similar y me la pasó platicando con sus hijos y nietos para que no la hagan a un lado. Ella tiene 85 años y está entrando en depresión. Gracias por compartir nos estás reflexiones que nos ayudan a actuar como se debe. Abrazos con cariño Mariano.

    Atentamente

    Lu Mejía

    Ma. de Lourdes Mejía Martinez el

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